Potencial turístico en el abandono

Como ya pudimos ver con el “pueblo que nunca pasa nada“, hay unos 2500 pueblos en España con la misma situación según una lista no oficial en www.pueblosabandonados.es.
Una de las posibilidades que ofrecen estos pueblos despoblados es la de convertirse en destinos turísticos, agrupados en rutas, o como centros de actividades relacionadas con su entorno.
Y más cuando muchos de estos núcleos encierran un patrimonio arquitectónico y cultural en muchos casos destacable. Iglesias románicas, ermitas y bellísimos ejemplos de arquitectura popular, podrían perfectamente formar parte de circuitos turístico culturales que diesen a conocer estos maravillosos sitios y llevasen riqueza a sus comarcas.
La mayor parte de los focos de despoblación se hallan en áreas de montaña porque allí se combinan malas infraestructuras, inviernos muy crudos y tierras poco aptas para el cultivo. Por ello, encontramos una densidad muy grande de núcleos abandonados en comarcas como El Bierzo (León), la montaña valenciana y La Rioja Alta, pero sin duda Huesca y Soria son las provincias con más pueblos abandonados, sobre todo en el Pirineo y las Tierras Altas, respectivamente.
Otras actividades turísticas y culturales alternativas a la repoblación directa relacionadas con estas aldeas serían la inmersión en idiomas, el naturismo, las colonias de vacaciones, que en los últimos tiempos han demostrado ser proyectos viables.
De hecho, muchos de estos pueblos reúnen todas las condiciones para convertirse también en destinos turísticos si se hiciesen las inversiones necesarias: granjas escuela para aprender bioagricultura, pueblos enteramente ecológicos donde podamos ver aplicadas las últimas tecnologías verdes, museos etnográficos vivos donde sus antiguos vecinos pudieran explicar cómo se vivía antiguamente, buena gastronomía, actividades y naturaleza…
Hay, asimismo, quienes ya han emprendido ese viaje de modo permanente. Son los llamados genéricamente neorrurales, grupos de urbanitas más o menos organizados que acceden a las propiedades mediante la compra, la concesión o la ocupación de las tierras y comparten algunos principios como la sostenibilidad, la economía solidaria y la autogestión.
Vía: 20 minutos


























¡Deja tu opinión!